
Nuestro organismo está formado por células, las células están formadas por moléculas, las moléculas están formadas por átomos y los átomos están formados por partículas elementales cargadas y neutrales (no cargadas). Las partículas giran rápidamente en torno al núcleo del átomo y generan un campo electromagnético. Los tejidos y órganos sanos tienen un campo electromagnético o energético específico. Una desviación en el campo electromagnético indica una reducción de la capacidad de regulación o una enfermedad. Los organismos patógenos (a saber, virus y bacterias) también tienen un campo energético específico y medible. Es posible influir positivamente en un campo electromagnético, emitiendo determinados patrones de frecuencia (desde el exterior del organismo), para favorecer la recuperación celular. Los patrones de frecuencia también pueden reforzar y aliviar órganos o sistemas del organismo.
Este enfoque holístico se basa en el hecho de que la regulación electromagnética, además del sistema nervioso, por ejemplo, crea un sistema de regulación básico aparte dentro del organismo. Esto implica señales que forman un sistema de comunicación dentro del organismo y regulan los procesos fisiológicos.
La Ciencia ha demostrado que nuestro organismo posee un sistema de regulación electromagnética natural. El electromagnetismo biológico constituye la base fisiológica del concepto de bioenergía en la medicina alternativa.
Si ejercemos influencia sobre un campo electromagnético con la frecuencia adecuada, se puede modificar el campo electromagnético del organismo externamente, lo que a su vez, ejerce influencia sobre el organismo. La tecnología moderna ha permitido capturar la estructura de una molécula, o la información acerca de su campo electromagnético (indicada también con la frecuencia o energía). De modo que, es posible transferir el efecto de una sustancia a algo o alguien sin la necesidad de que esté presente la sustancia en cuestión.


